¡48 horas en Budapest!

El puente de las Cadenas, Budapest

¡Aterrizamos en Budapest! Y antes de comenzar como locos a visitar debes saber que antiguamente Budapest estaba dividida en tres ciudades: Buda, la montaña; Pest, la parte llana y Obuda, la ciudad Vieja. Se unificaron con la construcción del primer puente en 1873, y actualmente el país representa una quinta parte de España con sus 10 millones de habitantes. Es la tercera vez que visito esta ciudad y siempre me deja buen sabor de boca. Es una ciudad de bolsillo, perfecta para una escapada romántica o un finde con tus amigos, y si ninguno de estos te hace caso, acuérdate de tu familia que también te harán el viaje de lo más ameno. En esta última ocasión, yo fui con mi madre y se portó genial.

Llegar al centro

  • Bus 100E hasta el city center y luego, si es necesario, metro (que no tiene mayor dificultad): 350 florines (billete simple), sabiendo que 1€ es más o menos 310 HUF.

¿Dónde me alojo?

Te dejo dos opciones, las dos muy asequibles pero para diferentes ocasiones.

  • Adagio Hostel: tienen varias opciones pero yo te recomiendo el hostal que está en Oktogon, donde me alojé yo, y es una localización perfecta para visitar todo el centro de Budapest a pie. Lo ideal es ir con un grupo más o menos grande de amigos porque aunque las habitaciones son grandes y cada uno dispone de su espacio vital, siempre será mejor sentirse como sardinas enlatadas con gente que ya conocemos. Es una mera recomendación, sino es una ocasión ideal para conocer gente. No todo son habitaciones enormes con un montón de literas, también disponen de opciones más íntimas a un precio un poquito más elevado pero asequible también.
  • Ibis Heroes Square: Está a unos 3,5 km del centro pero justo en frente de la plaza de los Héroes, de dos museos y del Balneario Széchenyi, que será seguramente lo que más te importe. Así que pensándolo bien, tampoco está tan mal situado, ¿no?

¿Qué visitar en Budapest?

La Plaza de los Héroes

Empezamos por aquí y poco a poco nos iremos acercando al río. Esta plaza fue construida para el 1000 aniversario de Hungría en 1896, año en que se organizó una exposición; y es uno de los monumentos más emblemáticos de la capital húngara. Está rodeada por dos museos; la Galería de arte Kunsthalle, y el de Bellas Artes a la izquierda, situándonos en frente de la estatua.
Te cuento brevemente quién te espera en esta plaza. En el centro, está la tumba de un soldado desconocido en representación de todos aquellos héroes que murieron por su patria. Detrás de esta, verás siete estatuas ecuestres recordándonos los siete líderes de las tribus fundadoras.  En lo alto de la columna de 36 metros, está el Arcángel Gabriel ofreciendo la corona húngara, estatua ganadora del gran premio en la Exposición Universal de París en 1890. Todas las figuras que vemos alrededor son los reyes húngaros y los soberanos transilvanos, y los carros que vemos en los extremos representan la paz y la guerra. Personalmente, soy fan de la simetría de esta plaza.
Plaza de los Héroes, Budapest
Atravesándola,  te encontrarás en el parque favorito de los húngaros con 100 hectáreas para salir a correr y perderse. Hay dos restaurantes muy famosos, “Robinson” junto al estanque artificial y que por las noches, se convierte en un lugar espectacular; y “Gundel”, uno de los restaurantes más prestigiosos de la ciudad.

Lago, Budapest

Además, si viajas desde octubre hasta principios de marzo, detrás del edificio blanco de la Plaza de los Héroes, montan cada año una pista de patinaje ideal para hacerte un par de fotos.

Balneario Széchenyi

Obviamente no te puedes ir de Budapest sin darte un buen baño en sus aguas más famosas. El edificio neobarroco es espectacular y el entorno es único. Cuenta con tres piscinas exteriores, a parte de otras tantas interiores, sauna, masajes… Dependiendo de la hora a la que vayas, es otra historia. La primera vez fui por la tarde, una hora normal, con bastante gente pero se puede estar, y la siguiente fui a las 9 de la mañana y, básicamente estaban todos los ancianos dándose sus baños terapéuticos. Con la calma.
Aunque si eres más nocturno, los sábados de verano se organiza un fiestón de 22:30 a 3:00. A mí, me da como asco estar tanta gente en una piscina al mismo tiempo, pero no está mal.
Balneario Széchenyi, Budapest

La avenida Andrassy y Plaza Oktogon

Esta larga calle conecta la Plaza de los Héroes hasta la Plaza Oktogon. No tiene pérdida, todo recto y llegarás. Es considerada como los Campos Elíseos de Budapest – Andrassy Utca- y fue construida en los años 70.  A lo largo de ella, la aristocracia de aquella época se instaló construyendo sus palacetes, así que a medida que avances te irá fascinando cada vez más su arquitectura. También podrás visitar la facultad de Bellas Artes,  antes denominada la Real Escuela de Dibujo de Hungría, pero por muy real que fuera, infantil sonaba, así que en 2001 cambiaron su nombre.

Esta gran avenida desemboca en la plaza Oktogon que toma ese nombre precisamente por su forma octagonal. A partir de aquí es la zona de teatros donde también encontrarás la ópera y en frente de esta, el Instituto de Ballet. Hacia esa dirección, hay una calle llamada Liszt Ferenc llena de restaurantes que a mí me encanta.
Calle de restaurantes, Budapest

La Ópera de Budapest

Nada más llegar, fíjate bien en la entrada porque están los adoquines de madera originales. Y ahora imagínate toda la avenida Andrassy que acabas de recorrer cubierta por unos adoquinas iguales como lo estaba en el siglo XIX. Otro rollo.
Las dos condiciones que se impusieron para su construcción fueron que no podía ser más grande que la Ópera de Viena y que solo se podían usar materiales húngaros. Se cumplieron, y aunque es seis veces más pequeña que la de Viena, costó lo mismo (unos 3,5 millones de florines) y dicen que es mucho más bonita, lo que les duele en el alma a los Vieneses. En cuanto a los materiales, tú por mucho que mires no vas a saber de dónde son y ni te importa. Sin embargo, ya te digo yo que el mármol de las columnas es de Croacia, pero para cumplir con la condición, los húngaros se defienden argumentando que Croacia perteneció al Imperio Austro Húngaro, y por lo tanto, el mármol les pertenece.
La visita durará una hora aproximadamente, y merece realmente la pena. En total, hay 1201 butacas y la entrada más barata cuesta 2€. Es lo que llaman el “galllinero” y aunque desde ahí no se ve nada, es perfecto para los que valoran la acústica. Si te apetece disfrutar la experiencia completa, puedes mirar todos los conciertos disponibles aquí.
Se dice que Sissi pasaba mucho tiempo aquí con el Conde Andrassy, por eso ella viajaba tanto a Budapest. De hecho, el Conde tenía un balcón secreto para venir con sus amantes. Tan secreto que está en una esquina desde la cual es imposible ver nada. Así que era más fan de Sissi que de otra cosa.
No voy a colgar foto para no hacer spoiler. Me pareció grandioso, espectacular y yo también considero que es más bonita que la de Viena.
Al salir, no dejes de echarle un vistazo al edificio de en frente. La fachada es magnífica. Es el Palacio de Drechsler y antiguamente, era el Instituto de Ballet. Hoy en día, ha sido comprado por un hombre de Dubai y se convertirá en un hotel de lujo.
Por último, te recomiendo entrar a Callas House, que no hace falta que te tomes nada si no quieres, pero es preciosa.
La ópera de Budapest

La Basílica de San Esteban

Tu siguiente visita será la famosa Basílica de San Esteban de 96 metros de altura. Ha pasado por las manos de tres arquitectos distintos y cada uno añadió algo nuevo. Tardaron más de 50 años en construirla. De camino, pasa por la plaza De Deák Ferenc donde verás el Budapest Eye. Efectivamente, es una noria. Además, si bajas al metro, hay una pared cubierta por azulejos donde se pueden leer tres poemas húngaros y otros tres en portugués, que de lejos parecen grafitis, y aunque no entendamos nada, mola.
Basílica de San Esteban, Budapest

El Parlamento de Budapest

Es el edificio que más llama la atención estés donde estés y además, uno de los parlamentos más grandes de Europa. Es un edificio simétrico a orillas del Danubio. La visita organizada dura una hora y merece realmente la pena. Cuesta 15€ e incluye un recorrido por la Escalera de oro, la escalera principal con 130 escalones, la Sala de la cúpula donde no se pueden hacer fotos por respeto a la corona, la cual no perteneció a ninguna dinastía en particular pero pertenece al país por eso está en el edificio más importante de la capital. En la sala de al lado, está la alfombra más grande de Hungría y era la antigua Cámara de la Realeza, por eso la alfombra es azul, por la sangre azul. También se visita el Salón de la Antigua Cámara de los Lores y la Sala de Sesiones de la Cámara Alta.
Solo existe otro edificio tan alto como este que es la Basílica de San Esteban simbolizando así la igualdad entre el estado y la iglesia.
En la fachada con los dos leones, fíjate bien porque uno de ellos fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial y es una reconstrucción. Venga, mira mejor.
Reserva tu visita aquí.
El charco ese que ves delante es para que le hagas fotos a quién sea que vaya contigo y que parezca que se está ahogando. Juega con la perspectiva.
El Parlamento de Budapest

El puente de las cadenas

El puente más famoso de todos ¿y no vas a cruzarlo? Se dice que los leones guardianes del puente del lado de Pest no tienen lengua, y harto de las críticas, su arquitecto dijo que sí que tienen pero no les dio la gana sacarla. Leones con personalidad propia. Si paseas por esta orilla del Danubio, hay 50 pares de zapatos que representan a la gente que tiraban al río durante la Segunda Guerra Mundial. El agua estaba, e imagino que seguirá tan fría, que morían en menos de cuatros segundos. Mientras atraviesas, asómate y si miras a lo lejos el río es azul. Se dice que los enamorados siempre lo ven azul. Así que si estás ahí mirando una y otra vez y sigues viéndolo cada vez más verde, definitivamente, estés con quien estés, para ti, el amor no existe. Sorry.
Si miras a tu izquierda, verás un puente blanco conocido como el puente de Sissi. Una vez cruzado el puente estarás en la Plaza Clark Adam y encontrarás una estatua que al principio no entenderás. Pues es lo que llaman “el huevo” y es el kilómetro 0 de la ciudad.
También se dice que los enamorados que se besan en este puente, su amor será para siempre. Así que todo muy romántico. Y si pasas dos veces por el puente significa que vuelves. Para esto, no necesitas a nadie que te quiera, puedes hacerte el mismo viaje solito.
El puente de las Cadenas, Budapest

El Castillo de Buda y La Biblioteca Nacional de Hungría,

Estamos en Buda ya, así que sube colina arriba hasta llegar a la Biblioteca Nacional y al Castillo de Buda, que por cierto, se ve precioso iluminado por las noches. Y párate a mirar las vistas desde ahí.
Budapest iluminada

El Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías

Dando una paseo por esta zona, no te costará encontrar la Iglesia de Matías y justo al lado, encontrarás el Bastión de los Pescadores. Cuenta con 7 torres y es uno de los dos miradores más famosos de Budapest. El otro es la Ciudadela, una fortaleza situada en la montaña más alta de Buda.
A dos pasos de aquí, está la pastelería favorita de Sissi Ruszwurm Cukrászda, a la que iba cada vez que visitaba Budapest.¡Los dulces están deliciosos!

El Bastión de los pescadores, Budapest

Crucero por el Danubio

Como cualquier ciudad europea, otra de las cosas que puedes hacer es un mini crucero por el río. Es relajante y siempre es guay conocer la ciudad desde otro medio de transporte. Aunque, sin duda, tiene mucho más encanto por la noche, nosotras lo hicimos por el día y disfrutamos de un recorrido panorámico. Pero aquí te dejo todas las opciones posibles con Get your guide.

El Mercado central y la calle Váci

Pues un mercado cubierto de toda la vida solo que éste te pilla en Budapest. Ha sido reformado hace unos tres años. Además, en el piso de arriba puedes comer así que es muy guay. Dulce húngaro, BudapestCuando salgas de éste, dirígete por Váci Utca, que es una de las calles más comerciales de la ciudad con un montón de tiendas y típicos souvenirs para llevar a la familia. Una cosa que debes hacer sí o sí es probar un Kürtoskalacs en el Café Molnár’s. Es el dulce típico y a mí me encanta. Además, puedes ver cómo lo hacen para que no te den el que ya lleva seco media hora. Si lo prefieres, al final de esa misma calle en la plaza Vörösmarty Ter, suelen montar unos puestos de comida en los que este dulce cuesta 2000 florines.

A mí me gusta acabar mis viajes con un sabor dulce, así que espero que hagas lo mismo.

Nosotras llegamos en una fecha señalada para la ciudad, el 20 de agosto, la Fiesta de San Esteban, una noche mágica en la que lanzan fuegos artificiales, hay puestos de comida por las calles… pues nos lo perdimos por lentas. Así que si a ti te coincide el viaje el año que viene, cuéntamelo.
Como he dicho antes y si no lo he dicho lo concluyó, lo más importante es la compañía, y yo sin duda, tuve la mejor.

 

¡Gracias mamá, ha sido genial descubrir juntas!

Mamá y yo en Budapest

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