Bolonia, la gran desconocida de Italia

Pórticos, Bolonia, Italia

Hoy os hablo de Bolonia. Ya conoceréis de anteriores capítulos mi debilidad por Italia, lo enamoradísima que estoy de cada rincón del país de la pasta y la pizza, sin olvidar sus helados. Pues bien, me encantaría contaros, en alguna ocasión, la historia de cómo mi hermana se fue 6 meses de Erasmus a Bolonia, se enamoró perdidamente de un atractivo italiano y se quedó a vivir en una bellisima villa italiana, pero eso amigos… todavía no ha pasado. Esto solo ocurre en los libros de Federico Moccia. Tal y como se fue, volvió, y tan sólo con 2 kilitos de más. Recordemos que yo volví con 6 kilos más de mi Erasmus en Roma y deseaba verla por lo menos igual que yo… pero eso, tampoco pasó.

Así que, os vengo a hablar de la gran olvidada de Italia (a mi modo de ver), BOLONIA. Una escapada a Italia es siempre una buena opción, ya sea en invierno, primavera o verano, y esta ciudad de bolsillo, super piacevole de la Emilia-Romaña, universitaria y viva, sorprende, no sólo por los 7 secretos que esconde, sino también por su ambiente medieval, al estar rodeada de una muralla.

¿Cómo llego al centro?

Una vez aterrizados en el aeropuerto Guglielmo Marconi de Bolonia, el medio de transporte más barato, aunque no más rápido, para llegar al cuore de la ciudad es el autobús, por 6 euros. Así que, que no te líen los taxistas italianos con su labia, y en 20 minutos estarás en la Estación Central, desde donde podrás empezar a patearte la città. Aquí, podrás adquirir con antelación tus tickets para el bus.

¿Dónde me alojo?

Aunque eso sí, te aconsejo dejar la maleta en el hotel/hostal donde te vayas a alojar (el empedrado de la ciudad no es el más cómodo para ir acumulando kilómetros con tu maletita…).
Una opción “barata”, donde mi hermana y yo nos alojamos para afrontar la pesadilla de buscar un piso decente en el que ella pudiera asentar su hábitat de cara a los próximos meses, es Il castello Room and Breackfast Boutique. Los precios varían según el día y la disponibilidad, pero no superan los 30 euros. Finalmente, no encontramos piso, así que nos salió un poquito cara la broma.

Otra opción mucho más cómoda, pero para bolsillos más holgados o para ocasiones en las que tu acompañante te pague la estancia (véase yo, cuando acompañé a mi madre, mi tía y mi abuela a visitar a mi hermana, ¡todo por sorprenderla!), es el Hotel Internazionale, situado en la calle principal de la ciudad, en Via dell’ Independenza, y haciendo casi esquina con la Estación Central. ¡Ubicación privilegiada!

¿Qué hago en Bolonia ?

Bolonia es para patearla, descubrirla a pie de punta a punta, bordeando la famosa muralla. Así que os dejo unos tips para explorarla y no dejarte nada en el tintero.

Misión 1: Desvelar sus secretos más ocultos

Bologna esconde 7 secretos y tú serás el encargado de contárselos a tus acompañantes. Mientras los vayas destapando uno a uno, descubrías sus rincones más mágicos. No voy a adjuntar fotos para no hacer spoiler, y una recomendación: ¡no los leas hasta que no estés allí! Están ordenados de tal manera que uno te llevará a otro, callejeando y sin repetir camino. ¡Ahí va la gincana, a jugarrrr!

La Finestrella

(Via Piella)
Este es el más sorprendente, y es que ni te lo esperas. ¿Quién me iba a decir a mí que Bolonia es conocida como “la piccola Venezia”? Esta ventana esconde uno de los pocos canales subterráneos de la ciudad que han sobrevivido a las transformaciones urbanísticas. Antiguamente, fueron usados para transportar mercancías. Hoy en día, son más bien cloacas, pero queda más cool llamarlo canal.

Cannabis medieval

(Via dell’Independenza con Via Rizzoli)
Justo donde se encuentran estas dos calles, situándonos en la acera opuesta a la del McDonald’s y mirando al techo, descubrirás el segundo secreto mejor guardado. Podrás leer la siguiente inscripción en el fresco: “panis vita, cannabis protectio, vinum laetitia”. Si no tienes ni idea de latín, significa que “el pan es vida, el cannabis, protección y el vino, alegría”. Bueno esto para muchos, es un secreto a voces, pero antaño, el cannabis no sólo fue una sustancia permitida en Bolonia sino una fuente de gran riqueza para la agricultura local. Y esa ubicación era el punto de distribución de los más antiguos drug dealers.

Los atributos de Neptuno

(Fontana del Nettuno con Piazza Maggiore): De frente, tampoco es que te alegre demasiado la vista, pues el miembro viril de Neptuno sufrió una modificación al considerar la Iglesia que su tamaño era excesivo. Pero su escultor, Jean De Boulogne da Douai, fue más astuto que la Iglesia, y jugó con las perspectivas, de tal manera que si te sitúas en la baldosa correcta (de una tonalidad distinta al resto), verás que nada es lo que parece.

Fuente de Neptuno en Piazza Maggiore, Bolonia, Italia
Ya que estamos, aquí os recomiendo visitar la Sala Borsa, donde también podréis pillar wifi gratis y revelar el secreto en las redes sociales.

El sol por un agujero

(Basílica de San Petronio en Piazza Maggiore)
Este es el más difícil de descubrir, pues sólo se puede ver en los meses de marzo a noviembre y a mediodía, aunque mi hermana no lo vio, ni en septiembre, ni en octubre, ni en noviembre… Sed más avispados que ella y fijaros bien en lo siguiente: el sol entrará por un agujero, reflejándose en el suelo, concretamente, en la mayor meridiana del mundo (70 metros de largo), marcando así la fecha exacta. Increíble. Si lo veis, por favor, contádmelo.

Basílica de San Petronio en Piazza Maggiore, Bolonia, Italia
Cuando salgas de la Basílica, visita en la misma piazza, el Archiginnasio, una preciosa biblioteca que no te dejará indiferente.

El arco de los susurros

Pasando por el pórtico del Palazzo del Podestà, te encontrarás con gente castigada de cara a la pared en cada una de las cuatro esquinas y te preguntarás ¿qué cojones hace esta gente? Pues bien, han sido más rápidos que tú y están comprobando que el método ideado por los curas de la época para confesar a los leprosos milagrosamente funciona! Así, los listos no se contagiaban.
Aquí, podéis hacer una paradita técnica y comer en “Pizzeria Regina Sofia”, situado en Via Clavature, 1/C.

La cara del diablo

(Piazza Santo Stefano)
Este es mi preferido por la magia que encierra esta plaza, aunque la leyenda cuenta que ahí habita el mal. Allí, vivía una de las familias más poderosas de la ciudad. Sus miembros no parecían entenderse muy bien, por lo que tenían continuas discusiones. El padre mandó esculpir en la fachada del palacete la cara de cada uno de ellos y el arquitecto, también muy astuto, añadió la del diablo. ¡Y te toca a ti encontrarla!
Aquí, no te pierdas la Basílica de Santo Stefano, justo en frente, donde mi madre de pronto recuperó la fe y se compró una medallita del Santo.
Para llegar al siguiente secreto, ataja por una especie de pasadizo por la Corte Isolani y te encontrarás en Strada Maggiore.

Las Tres Flechas

(Strada Maggiore)
En éste, te vas a dejar la vista y el cuello. Yo, a día de hoy, sigo buscando la tercera flecha. La leyenda cuenta que 3 arqueros se distrajeron con una joven desnuda que se asomó por la ventana, por lo que en vez de quedar clavadas en el objetivo (un hombre), sus flechas acabaron en el techo de la estructura de madera. Los puntos clave desde los cuales acerté a ver dos de ellas son las esquinas.

Misión 2: Llegar a pie al Santuario della Madonna di San Luca

Sí, he dicho a PIE. Son unos 10 km aproximadamente desde Piazza Maggiore y colina arriba, lo sé, pero sólo te lo perdono si vas con tu abuela (véase nuestro caso), de otro modo no. Así podrás decir que te has recorrido el pórtico más largo con 666 arcos, y es que, amigos, Bologna es la ciudad con más pórticos del mundo. Su función es cubrirte de la lluvia, aunque esto es como todo en la vida, nunca están ahí cuando más los necesitas. En pleno junio, a mi hermana y a mí nos pillo una tormenta de verano, de éstas que ni siquiera ves venir, que nos dejo bien limpitas para el resto del viaje. ¡Ah, por cierto!, llévate algo para el camino y sobre todo, algo para saciar tu sed cuando llegues a la cima, que no te creas que han montado algún chiringuito para los más exhaustos…

Santuario della Madonna di San Luca, Bolonia, Italia
Las maravillosas vistas desde el Santuario Madonna di San Luca en Bolonia, Italia

Misión 3: Llegar a pie al Monasterio de San Michele in Bosco

Si no has cumplido con la misión 2, ésta sí que no te la perdono que son apenas 2 km. No te puedes ir sin tener Bolonia a tus pies. Además el paseito hasta ahí es de lo más agradable rodeado de naturaleza. Bali no es, pero el entorno es muy bonito con un toque un tanto misterioso. Evidentemente, ya que has hecho el esfuerzo de subir, pásate un rato por el complejo que fue un antiguo convento (válido también para la misión 2 y para cualquier iglesia con la que te topes durante tu visita).

Increíbles vistas desde el Monasterio de San Michele, Bolonia, Italia

Misión 4: Subir a las Torri degli Asinelli y Garisenda

Son las únicas torres de la ciudad, así que las reconocerás enseguida porque están un tanto inclinadas. Sí, esta misión también requiere estar en forma, son 97 metros con 498 escalones, pero te aseguro que las vistas merecen la pena (tendrás un zoom perfecto de la ciudad) y, a tu regreso, te habrán convalidado INEF. Dicen que sólo puedes subir cuando te hayas graduado, porque de otro modo, la carrera que estés cursando te perseguirá por siempre jamás, pero bueno, ni a mi hermana ni a mí se nos cumplió la profecía: estamos felizmente lisensiadas.

Le Due Torri en Bolonia, Italia

Misión 5: Tomarte una birra en Piazza Verdi

…Y sentirte como un universitario más. Esta misión, no sé por qué me da, que te costará menos… La hora cumbre es… bueno no, ahí a cualquier hora encontrarás a alguien bebiendo. Después de haber subido a la torre, baja por via zamboni y habrás llegado a tu siguiente objetivo. Esta plaza también es perfecta para pillar wifi gratis, así que enseguida podrás dar envidia a tus followers. Si la birra te da hambre, puedes dar un salto a “Pizza Casa” (en via delle Belle Arti, 6/a, a 3 minutos exactos a pie), donde encontrarás las pizzas más baratas. Aquí no llevamos a nuestra abuela, la verdad. Preferimos llevarla al restaurante que hace esquina, “La Gazzetta“. Este sitio tiene un encanto especial combinado con una decoración vintage que enamora. Es perfecto para una comida o cena, pero también para un espresso rápido. Otro sitio ideal para comer bien y barato es L’Osteria dell’Orsa. Te puedes pedir la especialidad de Bolonia: tagliatelle al ragú o tortellini in brodo.

Misión 6: Dar una vuelta por Giardini Margherita

Podéis venir aquí a hacer algún intento de running, (mi hermana salió a correr por aquí unas 3 veces contadas en 6 meses), pero esto ya es optativo. Otra opción es pasear con el perro, pero dudo que os lo hayáis traído, así que mi mejor opción es echarte un rato en el césped chilling, mientras ves el atardecer… sin más preocupaciones que las de ¿qué hago esta noche? Si conserváis el espíritu universitario que os habrá aportado Piazza Verdi, fácil, os podéis unir a cualquier joven Erasmus con ganas de fiesta. De éstos, hay a patadas.

Misión 7: Entrar en alguna facultad de la zona universitaria en Via Zamboni

…Y quedarte asombrado por sus preciosos frescos. La universidad de Bolonia es una de las más antiguas de Europa, fundada en el siglo XI, con muchísima historia. Si no recuerdo mal, la facultad de mi hermana estaba situada en el número 35 y tiene un patio precioso. Tampoco te puedes perder los “frescos” más modernos de la facultad de filosofía en el número 28.

Misión 8: Improvisa, piérdete en sus calles y mimetízate con el ambiente

Las callejuelas de Bolonia, Italia
Las bonitas calles de Bolonia, Italia

Misión 9: Tómate un aperitivo italiano

…Si tu paladar se atreve. Viene a ser un amago de buffet del tiempo, del que sales con hambre… Aunque a mí no me guste nada, esto también es muy italiano. Cuando estuve con mi familia, no llegamos a tiempo al aperitivo, así que no os puedo decir como estaba, pero recomiendo absolutamente un restaurante / coctelería / antigua capilla por su decoración, Le Stanze en Via del Borgo di S. Pietro 1. Eso sí, un poquito caro, no os voy a engañar.

Espero que disfrutéis de esta maravillosa ciudad tanto como lo hice yo en cada visita y que os enamoréis de cada rincón. ¡Pero shhhht! ¡Recordad que tenéis que seguir guardando el secreto!

Arrivederci…♥️

Arte urbano en Bolonia, Italia

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